martes, diciembre 21, 2010

Calor




Como un oasis en medio del desierto, las melodías atípicas del agua escasa resuenan bravas cuando prendo la manguera. Los pajaritos vecinos comienzan a cantar y dan el aviso a todos quienes oigan el llamado. Así comienza la orquesta de media tarde.
Todos los tipos de aves se acercan a mi vieja pileta, dañada ahora por el terremoto, y comienzan su baño frenético; los más pequeños y tímidos se bañan en las pozas abandonadas en el suelo. Los valientes me dan la cara cuando están lejos siguiéndome sólo por la espalda cuando salgo a regar el pasto, puedo advertir su entretenimiento. Tranquilamente ya, cuando nadie me ve, abro mis alas escondidas y como un ave más mojo mis pies en el agua helada, ellos ya no pueden distinguirme... así puedo conformarme: soy un ave que no sabe volar. Miro hacia el viento en señal de satisfacción.

miércoles, diciembre 01, 2010

La vida a la hora del taco...

Mi recorrido a la Universidad demora cerca de 45 minutos en la mañana en horario pico y la última media hora transcurre casi por completo en Av. Vespucio, por lo que todos nos mantenemos en fila india avanzado. Hoy me tocó ver al Ken de la vanidad moderna, un hombre que en su audi A4 blanco se miró en su espejo retrovisor, no miento, todo el camino...se pasaba la mano por su sien y arreglaba su pelo (corto) sin parar, mientras lentamente su auto automático pasaba los cambios por él....me dejó marcando ocupado y me hizo pensar cuanto odio ese tipo de hombres... de hecho lo encuentro patético...se aman tanto que el espejo es su mejor retro alimentación...