sábado, septiembre 28, 2013

Relatos para irse lejos #4

Me lastimé sacando los limones del árbol de mi ex casa. Es un árbol que da sus frutos todo el año, sin embargo a penas entré y fui al patio de atrás, sentí la enorme necesidad de descargarlo.
Me lastimé un poco mi piel, pero hoy no me importa.

Agarré la escalera mas alta y me subí sin pensarlo, llegue hasta el escalón más alto y ubiqué la escalera en todos los ángulos posibles para entrar entre los huecos de él. Saque algunos no tan maduros, otros gordos y amarillos, unos deformes o extraños. Otros se cayeron contra el suelo y se reventaron (otros no tanto), saque unos para comerciales y otros para ser preparados como espuma de limón. Otros secos los arroje a la tierra en señal de retorno.

Descargué el árbol hasta que sentí que estaba bien. Saqué 6 bolsas de supermercado llenas sin pasarme en realidad por la cabeza que haría con tanto limón. Pero estuvo bien, me detuve cuando había que hacerlo.


lunes, septiembre 23, 2013

Neruda

"Estoy mirando, oyendo, con la mitad del alma en el mar y la mitad del alma en la tierra, y con las dos mitades del alma miro el mundo"

...A 40 años de su muerte 

viernes, septiembre 20, 2013

Relatos para irse lejos #2

La palabra del día:
A veces el español, mi idioma materno, me juega malas pasadas. A veces, cuando vivo procesos más complejos que mi propio idioma (ahora que me siento con letras en los dedos). Hoy me faltan algunas palabras para describir todo esto que trato de abrazar y de entender.
Así que debo volver al más humilde y complejo idioma de todos. "Land", en alemán, puede significar muchas cosas, desde el continente, hasta un relieve (macroforma), un país, el mundo.
Hoy mis significados cambian drástica mente, día tras día, hasta que espero que llegue mi verdadero significado.
Hasta que no lo encuentre en español, mi búsqueda seguirá definiéndose gruesamente.
Mientras tanto seguiré ocupando Land. Esa es mi palabra elegida.

Foto: By me.

Relatos para irse lejos #1

Mientras observaba las hojas irse de un invierno breve y escaso, volando entre raíces elevadas al cielo que encarecidamente buscan llenarse de botones y pétalos de colores, caí en la cuenta de lo poco que hemos aprendido de la naturaleza, o más bien no somos de ella porque no nos comportamos como tal. No cumplimos las normas.
Año tras año nos insiste en que fijemos nuestra vista en ella, que aprendamos sus lecciones sin pupitres ni pizarras. Cuando el árbol bota su manto vivo es para no morirse de frío, de poca luz y de poca vida, pero también lo hace para devolverle a la madre, que la ve crecer, todo eso que le ocupa día a día. Cada parte viva cuando se desprende del árbol es para nutrir su radio de fecundidad, para ser noble con lo que la sostiene.
La tierra que nos ve crecer pide que le devolvamos la retribución. Pero yo no estoy dispuesta. Crecí en un masetero.

lunes, septiembre 16, 2013

Farbe

El rosado en mi vida jamás tuvo sentido.
De todos  los colores, el rosado nunca había sido elegido por mi, hasta hace un tiempo atrás que entendí que el sentido del rosado se llama Septiembre.
De mi árbol preferido se desprenden cada año las challas diciocheras abriéndole cabida a este color pintoso y pegote.
El rosado ya no es mi enemigo.