lunes, junio 16, 2014

Relatos para irse lejos #5

La ciudad la disfrutas distinta cuando ya no quieres estar en ella. De repente se revelan los detalles, se muestran los olores y todo se vuelve HD.


Pero lejos, lejos, dentro de los descubrimientos más grandes, es que la ciudad toma “altura”, no en un sentido figurado, si no que realmente ves las alturas que antes, en sucio paso, no veías simplemente. 
La mirada se vuelca hacia arriba, de repente ves los colores entre edificios, el cómo se ve el cielo entre ellos y cómo los techos se juntan o se separan en distintas paletas de colores. En esta nueva perspectiva, las personas se ven más chicas, las calles más alargadas, la ciudad ya no parece tan primitiva y ves cosas parecidas a otras ciudades extranjeras. Te parece justo que, incluso a nivel de fauna, mientras otras tienen ardillas, esta tenga palomas...
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